13 Nov
FILMOTICO REVIEWS 2012
Today El Nuevo Día published My Review of 2012.
Take a look at the undedited version:
Reseña de 2012
Por
Juanma Fernández-París
Los Ángeles- Si 2012, el nuevo filme de Roland Emmerich (Day After Tomorrow, Independence Day), es evidencia de algo es que el director ha diseñado una producción que no pueda ser superada en el género de las películas de desastres.
Durante sus casi tres horas de duración el filme, que estrena hoy en Puerto Rico, funciona como una compilación de éxitos de este tipo de películas. En la película hay terremotos, erupciones de volcanes, olas gigantescas y múltiples otras destrucciones masivas que son llevadas a una escala extrema.
A pesar de todos los estruendos del diseño de sonido del filme, uno fácilmente se puede imaginar a Emmirich en el trasfondo gritando “¿Creían que habían visto un desastre? ¡VEAN ESTO!”. Este enfoque resulta en un espectáculo escapista con lo mejor que tiene Hollywood en el departamento de efectos digitales.
Usualmente cuando una crítica comienza celebrando los efectos especiales de un filme, esa es la primera señal de que esa es una película que hay que evitar. Sin embargo, en el caso de 2012 los efectos especiales no son su único atractivo. Una de las sorpresas menos esperadas de este filme, considerando las ofertas previas de su director, es que esos efectos no terminan siendo un huracán de trucos sintéticos que se limita a sacudir los nervios del espectador.
Si Roland Emmerich y Michael Bay fueran hermanos, Emmerich sería el que no tiene miedo a llorar en público. Durante todo el filme el director demuestra una afinidad, conectada estrechamente con el tipo de entretenimiento escapista que Hollywood patentizó durante la década de los treinta, con el espectáculo. Y esto llega de la mano con una emotividad inesperada.
Todo esto es puesto en función con una trama extremadamente simple: el mundo se va acabar y no todos vamos a sobrevivir. La historia del filme comienza a desarrollarse cuando un grupo de científicos le informan al gobierno de los Estados Unidos que dado a unas emisiones solares el mundo va a sufrir un cataclismo en el año titular. Trabajando con los gobiernos del resto del mundo, estos diseñan un plan de contingencia para tratar de sobrevivir. El recurso central de este plan es una versión moderna del Arca de Noé.
El elemento primordial que hace que este filme funcione es una fórmula bien convencional: amarrar los sentimientos del público a varios personajes y entonces colocarlos en una situación extraordinaria que no todos van a sobrevivir. En este caso la figura central del filme es el personaje de John Cusack, un padre divorciado que accidentalmente se entera del plan para sobrevivir y hace todo lo posible para salvar a su ex esposa y sus dos hijos.
A diferencia de un filme como Transformers 2, 2012 le presta atención a sus personajes porque sabe que esas caricaturas (por que a pesar de la efectividad del filme esto es lo que son) son la conexión emocional con el público. Aún así, durante la última secuencia del filme el director no puede evitar abusar de un fracatán de clichés que ha utilizado varias veces en sus filmes anteriores.
La mejor manera para poder disfrutar de este filme es saber de primera instancia que lo que esta en pantalla no busca en lo absoluto reflejar algo de la vida real. Aquellos que no soporten los “embustes de película” podrían salir extremadamente irritados del cine. El resto del público se puede entretener con un filme donde el entretenimiento digital no aniquila el elemento humano.

